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EL WI-FI DE LA OFICINA: UNA CLAVE PARA TODOS NO ES UNA RED CORPORATIVA

La misma clave desde 2019, la saben los ex empleados y el proveedor de agua. Cómo se arma un Wi-Fi donde cada persona entra con su usuario, una red aparte para visitas y otra para los dispositivos que no son de nadie.

"¿Cuál es la clave del Wi-Fi?" es la pregunta más repetida en cualquier oficina, y la respuesta suele ser la misma desde hace años. La saben los empleados actuales, los que se fueron, los proveedores que pasaron, los familiares que vinieron un sábado. Y esa clave da acceso a la misma red donde está el servidor.

El problema de la clave compartida

Una clave única para todos tiene tres defectos que no se arreglan cambiándola:

  • No se puede sacar a una persona sin cambiarla para todos. Entonces nunca se cambia.
  • No se sabe quién está conectado. En la red aparecen cincuenta dispositivos y no hay forma de decir cuál es de quién.
  • Se comparte. Por WhatsApp, en un papel pegado en la cocina, en la memoria del celular de cualquiera.

Cómo se arma un Wi-Fi de empresa

Cada persona entra con su usuario. El mismo usuario y contraseña con el que entra a Windows. Cuando alguien se va de la empresa, se da de baja su cuenta y ese mismo día deja de poder conectarse al Wi-Fi, sin tocar nada más. Además, queda registrado quién se conectó y cuándo. Esto se hace con los equipos de Wi-Fi que ya tiene la mayoría de las empresas, apoyado en el servidor de Windows.

Una red para visitas, con una clave que se cambia seguido o con un portal donde cada visita se registra. Esa red sale a internet y no ve nada de la empresa.

Una red para los dispositivos que no son de nadie: cámaras, TV, impresoras, sensores, el aire acondicionado con aplicación. Aislada de las PCs y del servidor, para que un equipo de esos comprometido no llegue a nada importante.

Qué se necesita

  • Equipos de Wi-Fi de empresa, no domésticos. Los domésticos no manejan varias redes ni usuarios individuales.
  • Un servidor de Windows con Active Directory, que casi todas las empresas ya tienen, o el equivalente en la nube.
  • Un firewall que separe las tres redes y decida qué pasa entre ellas.

Cuánto lleva

En una oficina con hasta seis puntos de acceso, el cambio se hace en una semana: configuración, pruebas con un grupo chico, y después el resto. Para la gente, la única diferencia es que la primera vez la red les pide su usuario en vez de una clave compartida.

Si en tu oficina la clave del Wi-Fi es la misma desde hace más de un año, este es un cambio concreto y visible con el que se puede empezar.

¿Te pasa algo parecido en tu empresa?

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